Jessie el mono Samango fue rescatado en Haenertsburg, Sudáfrica. Se había electrocutado por una línea defectuosa y sus brazos tuvieron que ser amputados.

Fue rescatado por Vervet Monkey Foundation tras conseguir llegar a casa de una anciana.

Este es el reconfortante momento en el que un mono que ha perdido ambos brazos juega en los árboles. Salta de rama en rama, se toma una pequeña siesta y toma su comida. También corre, se cuelga boca abajo con sus pies y se asoma a los alrededores.

Los Samangos son criaturas muy versátiles y se aclimatan rápidamente a las  lesiones ( en este caso gravísimas ) que surgen en su vida.
Come bien, corre, salta, trepa a lo más alto de los árboles y juega con un joven Samango llamado Mango.
A los otros monos no les importa, ni siquiera reparan en ello. En Vervet Monkey Foundation hay monos con diversas minusvalías; unos son ciegos, otros tienen miembros amputados, otros tienen traumas mentales, pero todos ellos son tratados normalmente por el resto de monos.

Los humanos deberíamos aprender de ellos, sin lugar a dudas.

Es indudable que debemos seguir aprendiendo de todos los animales, en esta caso de los primates. Capaces de superar graves minusvalías siendo aceptados normalmente por el resto de la comunidad.

Este artículo ha sido recogido del diario de Sudafrica Mail On Line del día 16 de junio de 2019.

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